martes, 15 de mayo de 2007

Mis despistes

Hoy he retomado mi cuaderno de Bitácora. Menuda la que he armado con mis contraseñas, así que para no dilatar más los días de navegación, he decidido comenzar de nuevo.
Mi nave era reacia a salir de puerto, le debe ocurrir un poquito como a su patrón, nos cuesta arrancar, pero después no hay quien nos pare.
Nuestra primera singladura es por la ría, tenemos que probar como rinde el nuevo trapo adquirido, para los que no conocen el lenguaje marinero, trapo es vela. Nos han regalado una nueva mayor y estamos como niños con zapatos nuevos. Está hecha aquí muy cerquita de mi amada Coruña, en un taller de Sada, donde hemos visto como puntada a puntada iba creciendo en anchura y en edad.
Salimos a motor de la dársena, es más seguro, sobre todo cuando es uno solo el que gobierna el barco.
Mi amada mar está bastante tranquila, después del día de ventarrón que hizo ayer, hoy parece que Eolo se ha tomado un descanso. Gozamos de la brisa necesaria para desplazarnos, pero sin excesivos sustos, ni cambios de botavaras.
El mayor miedo que se adueña de mí cuando estoy en la mar, es llevar un golpe con la botavara al cambiar el sentido del viento e intentar de nuevo cazarlo. La maniobra tiene que ser rápida y realizada sin pensar, eso sí, agachando mucho la cabeza al cambiar de costado del barco.
Llegamos hasta la altura de la boya del chino, y después de comprobar que el trapo cumplía con su función, mi amada y yo decidimos poner de nuevo rumbo hacía el dique de abrigo. Por hoy era suficiente, la noche se echaba encima y la eslora de mi nave es pequeña, en medio de la noche somos un cascarón de nuez para cualquier mercante que enfile la bocana de la ría.
Prudencia ante todo, habrá más días para probar su eficacia cruzando La Marola y llegando hasta la ría de Sada...
Al atracar de nuevo, recogi todos los aparejos, es lo que menos me gusta, pero depende mi seguridad en la navegación de dejar todo bien adujado, plegado y guardado.
Mañana será otro día, tal vez volvamos a navegar y si esto no es así , no pasa nada, días tiene el año para hacerlo y ganas no me faltan...Hasta el próximo capítulo de mi cuaderno...hasta mañana.

4 comentarios:

Nethan dijo...

Que bien que vuelves a navegar, que vuelves a surcar tu amada mar

Spinnaker dijo...

Gracias Nethan, nadie sabe, tan solo yo, lo que significa la mar para mí...podría faltarme el aire, usaría bombona de oxígeno...pero que hago si me falta ella?
Spinaker

Dark dijo...

Y pensar que yo me asusto navegando sobre un botecito en el Parque del Retiro... En fin, sera que soy Leo, y claro necesito tierra firme, pero... estoy dispuesta a hacer algun dia la enesiva prueba (con un cargament de biodraminas, claro).
Un beso, querida.

Spinnaker dijo...

Pues trae biodraminas por partida doble, yo también me mareo, sí, lees bien. Si voy entretenida llevando la caña o manejando velamen, aún, aún; cuando me toca ir de pitita, me mareo...que vergüenza me da que me vean,je,je,je
Pero me gusta la mar y disfruto en barco grande o pequeño.